1. Elige un solo momento
No empieces por todo el día. Coge el momento que peor se lleva —la salida de casa, la ducha, la cena— y haz solo esa secuencia, de cuatro a seis pasos.
No hace falta ser especialista para usar pictogramas en casa. Con seis dibujos bien elegidos y un poco de constancia se anticipan los momentos difíciles, se reducen las rabietas y se gana tiempo por la mañana. Esta guía es la que nos habría gustado tener al empezar.
No empieces por todo el día. Coge el momento que peor se lleva —la salida de casa, la ducha, la cena— y haz solo esa secuencia, de cuatro a seis pasos.
Señala, nombra y haz la acción a la vez: «mira, lavarse las manos», y lo hacéis juntos. Repetido unos días, el dibujo empieza a significar algo.
Sitúa la secuencia siempre en el mismo lugar y a la misma hora, cuélgala a su altura y tacha o retira cada paso al terminarlo. La rutina hace el resto.
Antes de salir o de cambiar de actividad, enseña el pictograma y di qué va a pasar: «ahora parque, después cena». Anticipar evita la sorpresa y la sorpresa es lo que desborda.
Dos opciones con pictograma («¿agua o zumo?») dan control sobre algo pequeño y reducen la necesidad de pelearlo todo. Nunca ofrezcas lo que no estés dispuesta o dispuesto a dar.
Ten una secuencia de tres o cuatro pasos para los momentos de enfado o de cansancio: parar, respirar, decir cómo me siento y pedir ayuda. Enséñala en un momento tranquilo, no en plena crisis.
Un pictograma de «ayuda» que siempre se pueda señalar le da una salida sin gritos ni llantos. Funciona igual de bien en casa que en el colegio, y da tranquilidad a las dos partes.
Sí ayuda
No ayuda
Pocos. Cuatro o seis por secuencia y no más de tres secuencias activas a la vez. Si la pared parece un tablón de anuncios, ya no sirve para comunicar.
Mejor: el pictograma se entiende antes que la palabra. Deja siempre el dibujo junto al texto, así el paso a la lectura llega solo y sin forzarlo.
Sí, y cuanto antes mejor. Si en casa y en clase se usan los mismos dibujos para lo mismo, el aprendizaje se multiplica. Puedes imprimir tu secuencia desde la agenda visual y llevarla a la tutoría o a la reunión con la maestra de Pedagogía Terapéutica.
Ayuda mucho, sí. El color y la forma ayudan a reconocer el dibujo de un vistazo. Si no tienes impresora, siempre te queda Pictomóvil en el móvil, que hace lo mismo a pantalla completa.